Material de orientación a padres

Ignorar malas conductas

Cuando las reacciones de los padres son parte del problema

Todos los niños se comportan de forma inapropiada a veces; es algo normal en el proceso de aprendizaje y crecimiento durante la infancia. Algunas de esas conductas distan mucho de ser graves o peligrosas; sin embargo, suelen ser irritantes o fastidiosas para los padres, sacándolos de su control y provocando reacciones desmedidas; que lejos de extinguir el problema, terminan por fortalecer el mal comportamiento.

Entre estas conductas encontramos las rabietas, llantos, insistencias, quejas, protestas, malas caras, etc. A los padres les resulta fácil perder la paciencia cuando los niños muestran estos comportamientos, atribuyéndolos frecuentemente a intenciones erróneas (“me lo hace a propósito”; “está angustiado”) y dejándose arrastrar por el enojo a un círculo de interacciones negativas (gritos, amenazas y discusiones).  

Muchos padres saben que deben ignorar estas conductas y, de hecho, lo intentan en un principio; aunque no siempre logran mantener la tranquilidad necesaria o reconocer el contacto visual y las propias verbalizaciones como una fuente de atención. Para cualquier padre o madre es muy difícil mantenerse firme ignorando cuando el niño no para de llorar y protestar, o incluso cuando llega a ponerse agresivo. Sin embargo, permanecer impasible y aguantar durante estas explosiones de ira es la clave para que la estrategia resulte eficaz.

Frente a la molestia que este mal comportamiento les provoca, los padres terminan respondiendo a ellas diciéndole al niño que se calle, regañándolo, gritándole, amenazándolo. De esta forma, suelen desistir de mantenerse firmes en su decisión de ignorar y con resignación nos comentan: “lo ignoro, pero no funciona”, “no hay manera”, “nada sirve”.

Ellos no pueden ver que están prestando atención al hijo; una atención negativa, pero atención al fin y al cabo. Así, la atención prestada no solo anula el principio básico de la técnica, sino que además, actuará como reforzador del mal comportamiento, aumentando la probabilidad de que se produzca de nuevo.

En otros casos, los padres logran aplicar en forma correcta la técnica de ignorar, pero omiten acompañarla de elogios cuando el niño muestra la conducta deseada; descuidando el principio básico que anima a mejorar y repetir un buen comportamiento. Y en otros, los orientadores/terapeutas damos la indicación de la estrategia, pero nos olvidamos de hacer el seguimiento de su ejecución o de abordar sus dificultades para mantenerse constantes…

En nuestro instructivo “IGNORAR LAS MALAS CONDUCTAS” los padres pueden contar con un soporte visual claro, sencillo y ameno acerca de cuándo y cómo implementar la TÉCNICA DE IGNORAR (paso a paso), y un modelo de registro semanal.  

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TÉCNICA DE IGNORAR
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2019-05-16T20:11:41+00:00